Una de las principales fiestas del cristiano-católico es la ceremonia de Confirmación; por medio de ella, los católicos confirman su fe en Cristo y se convierten en nuevos soldados de este, es decir, los nuevos guardianes de la fe y nuevos discípulos que llevarán la palabra de Jesús al mundo.
Por ello, luego de casi un año de preparación en los que a través de temas de formación y de fe, han tenido su encuentro con Jesús, los jóvenes se ponen de acuerdo para festejar a lo grande su nuevo estatus en la iglesia.

Los chicos y chicas ya confirmados se ponen de acuerdo sobre el lugar en donde se desarrollará la fiesta; para esto pueden pedir la colaboración de sus padres, quienes pueden asesorarlos con la preparación y la organización, así como las bebidas que se ofrecerán en este día.
El ambiente debe estar decorado con globos y motivos alusivos al Espíritu Santo, como Flamas, aves o agua, porque en la Confirmación el gran actor es el Espíritu de Dios, quien desciende y nos llena de la presencia de Jesús.
La idea es que los chicos se diviertan sanamente respetando su nueva situación y cumpliendo con la coherencia que se les exige; por ello se aconseja no ofrecer bebidas alcohólicas, como la cerveza o el ron, a excepción de un cóctel para brindar por la nueva promoción de católicos comprometidos.
Como reemplazo de las bebidas alcohólicas, se puede ofrecer refrescos de cola o refrescos naturales para calmar la sed. Asimismo, la música puede ser variada, pero hay que cuidar el tono de algunos temas cuyas letras son obsenas o incitan a la violencia.
La forma de bailar debe ser alegre y divertida, pero sin pasar a los extremos de la exageración en los movimientos, especialmente si se trata de ritmos sensuales.
Puede parecer aburrido, pero hay que tomar en cuenta que cuando se quiere vivir la fe como el Maestro, hay que hacer pequeños sacrificios que a la larga nos traerán muchos beneficios, y sobre todo una vida de paz y grandes satisfacciones.
Imagen: DespuésDelDomingo.







